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Recuerdo que una vez conversé con muchachones que estaban ahí, en la Plaza San Martín de Buenos Aires, cantando "Perón, Perón, qué grande sos". Bueno... Yo estaba con una amiga y los dos muchachones se me acercaron, con sus tambores, y nos planteamos: si nos vamos van a pensar que estamos huyendo. Nos quedamos. "¿Es usted el señor Borges?" Y yo siempre he usado: "Y bueno, más o menos", o "a veces", o "nadie sabe"... Entonces me pidieron que les firmara un autógrafo en unas hojas de papel. Les pregunté: "Y dígamne, ¿no son ustedes peronistas?", y me dijeron: "Pero no, señor, ¿qué se ha pensado usted? Nos pagan y tenemos que estar hasta las doce y cuarto tocando el tambor y cantando en la plaza." No recuerdo cuánto les pagaban, era mucho para aquel entonces. Y luego decían eso de "La muchedumbre aclamando al dictador". Era que la
GCT buscaba a muchos pobres y les daba unos bombos y les pagaba. Cuando me vine a casa me fijé que seguían cantando exacatamente hasta las doce y cuarto. Y todo era así. Luego los crímenes espantosos que se cometieron:
Aramburu que fue secuestrado, que fue torturado, mutilado y luego asesinado.
Aquí volvemos al tema del valor físico, cuestión que obsesionaba a Borges. Relacionado con este tema y con su antiperonismo, solía referir dos anécdotas: su renuncia como director de la Biblioteca Nacional y su enfrentamiento con unos estudiantes que querían interrumpir su clase durante una huelga.
En esta anécdota en concreto, podemos destacar, desde el punto de vista psicológico:
- "Estaba con una amiga". Demostración de valor delante de la chica.
- "Muchachones". Eran grandes.
- "Nos quedamos". Que no parezca que tenemos miedo.
- "Más o menos". Respuesta evasiva disfrazada de broma. Hay miedo.
- "¿No son ustedes peronistas?" Sorpresa por unas prácticas de propaganda bastante comunes. Lo gracioso, y que no contempla Borges, es la posibilidad de que sí que fueran peronistas, y la vez, quisieran un autógrafo de alguien famoso, por el mero hecho de ser famoso.